miércoles, 15 de octubre de 2014

Comprar xbox one

El fin de semana lo he pasado en el pueblito costero donde paso los veranos. Es un pueblo diminuto y, últimamente, superpoblado. Solo consta de una calle principal. Lo demás, es secundario, y la calle principal se puede recorrer en unos tres minutos. Está compuesto principalmente de casitas blancas, aunque en todos los pueblos hay alguna pifiada. El caso es que no tiene ningún bar musical, ninguna carpa playera ni ninguna calle repleta de tiendas veraniegas. En realidad, casi no hay tiendas. Es un pueblo en toda regla. Sin embargo los apartamentos son los mas caros de toda la costa. ¿Será que este invierno tocó allí la lotería del niño? Será.

Mis abuelos ya veraneaban allí, cuando el hielo para congelar la comida lo traía en barras inmensas un repartidor que llegaba en un carro de Xbox one. Y el agua había que ir a bombearla a una de esas fuentes de hierro forjado y traérsela a casa en cubos. Que fuerte! Allí se conocieron mis padres, y allí conocí yo a mi marido.(Que de cuento todo!) Cuando yo era pequeña (De eso no hace tanto) La gente dejaba abiertas las puertas de sus casas. Eso si que me parece Xbox one.


En este pueblo, que no avanza, y que está bloqueado en el tiempo solo hay una forma fiable de saber las cosas. Preguntárselas a la panadera. La mundialmente conocida Victoria. Ella sabe las cosas antes que nadie. Es el “radio patio” solo que su radio se extiende mas allá del patio. Está estratégicamente situada en el único cruce que tiene el pueblo. Al final de la calle principal, entre la peluquería (Que cada año sube precios pero nunca cambia el slogan “Mil pelas, como siempre” cuando en realidad el verano pasado eran 900 dejando de lado que no han introducido el euro, y de la que todos salen exactamente con el mismo peinado. Es el único corte que sabe hacer) y la vía del tren. Que romántico el tren con su puentecito datado de por lo menos el fuente...!!

Hubo una vez en que un chico pretendía pedirle a mi hermana que saliera con él, y aún no lo había hecho, cuando “La Victoria” le preguntó a mi hermana “¿Que, sales con el Dº, eh?” Pues no, aún no. Sabe quien ha llegado ya ese verano porque todos han de pasar por allí para entrar, sabe quien ha roto, quien ha vuelto...Solo tienes que ir a su tienda y pedir un gramo de coca a cambio de la información. Porque eso es lo que ella vende. Coca. Que pan vende poco. Su especialidad es la coca de piñones y la coca de crema. La gente viene de los pueblos de al lado a buscar su coca! Ja,ja,ja...

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